Soplo de aire fresco y retozón, capaz de avivar conciencias, de aliviarnos de “cosas calientes” y “altas presiones” es Viento Jíbaro. VJ recoge la herencia cimarrona y la mística aborigen, dispersas en kilobytes de memoria olvidados por la gente y ocultados por los poderosos…VJ gusta de la información, de la palabra que no es de nadie y es de todos, pues su fluir sin trabas es vital en la hora actual de Cuba y el mundo… pues sólo los interesados en dividir pueblos y perpetuar sus dominaciones temen al verbo libre y no pensamos dejarles corromper, con su monopolio, la voz plural y amorosa de los pueblos.

jueves, 7 de enero de 2010

De jíbaros y libres

Por Delonis Escalante Rodríguez

A propósito de la palabra jíbaro… de inmediato esta nos remite al significado de “salvaje” o “montaraz, rústico, indomable”, como apuntara Esteban Pichardo y como se evidenciara en la costumbre por parte de los españoles de llamar jíbaros a los de la etnia amazónica shuar, temidos por indomables y por su fama de reductores de cabezas. Así, el adjetivo se aplica a personas y animales que huyen de los enclaves “civilizatorios”, esclavizadores, como los negros cimarrones renegados de la dominación, los cerdos y perros jíbaros o cuanto animal se asilvestre y se rehuse a la domesticación.

Tales significaciones sirven para convocar un ánimo necesario en estos tiempos en que se avecinan mayores desafíos para la humanidad: un recrudecimiento de los mecanismos de control imperialista sobre la vida de la gente y un aumento –¿más aún?, muchos dirán- de la predación irracional sobre los recursos naturales. Dicho ánimo consistiría en una actitud de resistencia, de alerta ante las muchas trampas de la dominación y por supuesto, de rebeldía. Pero, ¿de qué modo pueden defenderse los pueblos de tales amenazas?

La colonización sutil de América se hizo posible, entre otros factores, mediante la implantación de una manera de ser y pensar: la manera del criollo, que no es más que la versión para estas tierras del sistema de vida y pensamiento que han imperado en el Viejo Mundo -después de sufrir equivalentes procesos de colonización-. Lo que caracteriza al criollo es haber perdido la memoria de su origen. Se reconoce una mezcla de razas y su cultura también lo es, pero no se preocupa por la capacidad liberadora de dicha mezcla ni se interesa en indagar sobre su verdadera procedencia. La historia de los criollos comienza poco antes de las guerras por la Independencia en América y si se busca un poco más se ubica el origen de su cultura en Grecia. Dicha cultura no le sirve al criollo de espada y escudo, sino que es un aditamento susceptible a ciertos cambios que no ofrecerán un propósito digno a su existencia sino que facilitarán aún más su domesticación. Así sucede con las culturas criollas de América en las que caben todas las adaptaciones tercermundistas del american way of life.

Si pasamos a una segunda significación de la voz taína jíbaro, encontramos en ciertas fuentes que jiba significa “monte” y la raíz iro es “hombre”, “ser humano”; de ahí que en Puerto Rico se le llame jíbaro a los campesinos, la “gente del monte” contemporánea. Así mismo, en la lengua de los shuar existe la palabra xivaros, que se asocia con jíbaro, como su posible étimo, y significa “gente”, como sucede en muchísimas lenguas aborígenes en que los pueblos se identifican no con una nacionalidad o espacio geográfico sino con su molde básico, el de “ser humano”. Tales evocaciones nos remiten a un ideal humano distinto al del criollo, marcado no por el control ni el dominio sobre la tierra sino por el respeto y el vínculo estrecho con ella; no por los atributos culturales externos sino por la auto-conciencia necesaria para reconocer la unidad de la especie, que anula todo conflicto y todo afán de dominación.

Estas cavilaciones se vuelven sobre Cuba, y cabe concluir que en las circunstancias actuales nuestra isla preciosa tiene que crecer hacia el micro mundo y hacia el macro mundo. Hacia dentro, debemos superar la desmemoria y amorfa culturalidad criolla, y hemos de honrar a la vez que rescatar las raíces que nos conforman: la africana, la indígena, la española ancestral  y cuanta huella mínima haya dejado en nosotros cualquier cultura de la tierra, de modo que nos embarquemos en un viaje hacia nuestra esencia, la de seres humanos con potenciales inexplorados. Hacia fuera, debemos comprender que aunque isla, Cuba es parte indispensable del continente  -y del mundo- y puede y debe decidir en sus procesos radicales de liberación y descolonización. Frente a esto, Cuba debe ser un verdadero faro para América. Debemos preguntarnos por nuestro papel en el tejido profundo del continente, fortalecernos, soltar los lastres, reconciliarnos y unirnos no fragmentarnos, aprestarnos a vivir el ánimo de perro jíbaro, de indio jíbaro, de negro jíbaro, urgidos de libertad, alertas a todas las formas de imperialismo e indomables.


1 comentario:

  1. coincidencias:

    hace años escribí un poema que acababa:

    "Me perdieron la pista los verdugos
    Ya no escucho el ladrido de sus perros
    Hoy soy libre
    Al menos eso creo
    Detrás de aquella nube está el palenque"

    ahora un buen amigo me llama jíbaro

    por cierto:

    eres delonis de la cujae??
    soy tony

    besos

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